No pretendamos que las cosas cambien si siempre hacemos lo mismo. La crisis es la mejor bendición que puede suceder a personas y países, porque la crisis trae progresos.
La creatividad nace la angustia como el día nace de la noche. Es en la crisis donde nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias. Quien atribuye a la crisis sus fracasos y penurias, violenta su propio talento y respeta más a los problemas que a las soluciones.
La verdadera crisis es la crisis de la incompetencia.
El problema de las personas y los países es la pereza para encontrar las salidas y soluciones. Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía. Sin crisis no hay méritos. Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno, porque sin crisis todo viento es caricia.
Hablar de crisis es promoverla, y callar en la crisis es exaltar el conformismo.
En vez de esto, trabajemos duro. Acabemos de una vez con la única crisis amenazadora: la tragedia de no querer luchar para superarla.
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1 comentarios:
Hola Alejandro,
Estoy de acuerdo contigo, las crisis son oportunidades para crecer, para avanzar, para tirar lo que no sirve y poner algo nuevo mejor que lo anterior. Tenemos los talentos, el tiempo, la salud, la información, pero faltan la voluntad, la motivación, el esfuerzo y quizá también la confianza en uno mismo y los demás, querernos más, creer que bajo las cenizas de un individualismo atroz y antisocial queda algo de solidaridad y de sociedad. Es vital recuperar la conciencia social de la persona.
Un saludo,
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